viernes, 17 de agosto de 2012

Necesito de tu voz,
de tus labios y tu cuerpo
Necesito amarte hasta el último desierto
He perdido tarde tus señales

Te siento libre en mi alma descarriada

No sé donde estoy, ¿dónde está mi alma?
tic tac pasa, pasa, tic tac pasa, pasa
de tu mano he partido
te ignoré, (no tanto).
te empujé con mis manos
y caí en el suelo
como un maldito desalmado
como un mounstruo enajenado
respirando del pecado
sin nadie, estallado 
autoflagelado.
No hay amor
¡qué locura me ha llevado!
ciego me llamo,
vacío extraño no me ves.
¡que locura me ha enterrado!
           .escarbo tanta tierra. 
la luz se apaga
esperando.
Caras van y vienen
el terror me asecha nuevamente,
quién será,- pregunta en vano-
alguién más 
reavivando tu recuerdo
me caigo
me haces daño
si no estás
si no estarás
si no estuviste
con tus rayos en mi cuerpo
destellandome de flores.
he perdido todo
"mala jugada parásito engreído". 
¡la claridad!
ilusión perpetua
esperanza vaga
estrellada en la verdad.

jueves, 9 de agosto de 2012

Marisa

Marisa es
el único tesoro
Pudo encontrar
la nave que la lleve
a naufragar
de Júpiter a Venus
y allí brillar
por siempre entre zafiros

Marisa va surcando algún desierto
dejando una estela natural
Marisa va juntando los planetas
y las luces desde allá.

Marisa es
el viento de la luna
en suspensión
llevando su figura
y en su lugar
de nítidos colores
la ví bailar
flotando entre las flores

Marisa va surcando algún desierto
dejando una estela natural
Marisa va juntando los planetas
y las luces desde allá.



jueves, 19 de julio de 2012

Vals de los siete enanitos

En el bosque me encontré
siete enanitos y una mujer,
sabio, gruñón,  mudito, dormilón, tímido, borrachón y un tontín.

Bailaban alrededor
de blancanieves todos
felices, veían,
estrellas multicolor
y en el cielo volaron
felices, los siete:
sabio, gruñón, mudito, domrilón, tímido, borrachon y un tontín.

En su casa descansé
y una brujita me despertó,
una manzana roja me dejó y todos la compartimos después.

Bailaban alrededor
de blancanieves todos
felices, veían,
estrellas multicolor
y en el cielo volaron
felices, los siete:
sabio, gruñón, mudito, dormilón, timido, borrachón y un tontín.




lunes, 9 de julio de 2012

Amanecer

Vuelan los mares que ayer descubrí
ya las cigüeñas han venido junto a tí
tan impacientes son las hojas del cuaderno que tengo aquí.
Se suspenden las palabras
por el aire van flotando,
que milagro tanta vida en el sueño sin razón.

Que fortaleza tan profunda es nuestra propia luz,
todos tenemos en el corazón una verdad
y en el cauce de aquel río yo veo los peces nadar,
los colores van tiñendo
sus aletas de esperanza.
Veo un gran amanecer en estas cosas.

Veo tanto amanecer
siento las paredes caer
el cerezo de la casa de mi abuela
está por reverdecer
y sus hojas de esperanza van
buscando a un amor quizás...

Si cerramos nuestros ojos
calor faltará aquí,
no olvidemos que el pasado
ya se fué, nunca volverá.
Poco a poco voy saliendo a respirar un poco más,
voy en busca de tus ojos
voy en busca de tus labios,
solo el amor nos salvará de tantas piedras.

Veo tanto amanecer
siento las paredes caer
el cerezo de la casa de mi abuela
está por reverdecer
y sus hojas de esperanza van
buscando a un amor quizás...


viernes, 6 de julio de 2012

Rodando hoy me encuentro inutilmente,
tan extasiado, sin paz,
es que veo las cosasde repente
tal como son,
es la vida.

Que frágil es la sombra de mi alma
creciendo sobre esta pared
no aguanto ya vivir así, no ¡no!
los jardines que se sequan no me dejan
ya ni respirar.

No me dejes aquí solo
no quiero caer otra vez
sé que nunca fuí muy listo
no quiero caer otra vez.

La lluvia cayó
mis lágrimas se hicieron tuyas.

La lluvia cayó
mis lágrimas se hicieron tuyas.

La lluvia cayó
mis lágrimas se hicieron tuyas.

La lluvia cayó
mis lágrimas se hicieron tuyas.

miércoles, 27 de junio de 2012

Imágenes

húmedo vibrante acorde maldito
amatista hundida en la viña solar
largo temple final del sonido
armonía de los dioses amarillos

furtiva sombra que anida desdén

marchita rosa veneno de sal
amarga dicha del blanco tribal
furia animal saliendo a cazar

carne podrida de poca piel

ácido envolvente sublime sin ser
esencia astillada gélida atónita
discordia asesina benigna vacía

gnomos saltarines de barbas azules

arcos negros del horizonte helado
prados cercados eléctricos mojados
cabezas rodantes después del jaque

silencio mundano repleto de voces

regaños de mente siniestra calcina
lugares extraños oscuros con monos
tortura sin fin, murallas cerradas

mujer desnuda con senos enconados

desfile de vaginas mojadas
show de un muerto en cadena menstrual
grito de puta peluda cantante

guitarra llorando gimiendo azuladas

maderas del cielo con cuerpo dorado
ideas calientes de insensatez viva
palabras paganas del árbol que nace

figuras de peces con dientes de sable

amantes pinceles bordeando juglares
canciones y mares buscando abrigarse 
descalza la perra no puede andarse 

el techo de cal parece brillar 

bombillas celestes de marte 
grieta sin forma suplente de amar 
vacío total del cadáver pálido 

gusanos hambrientos con lenguas trilladoras  

veneno de aguja filosa punzante 
leche espesa de murciélago llorón 
pantano movedizo chupador 

perdidos pasos tambaleantes 

ballenas de estiércol liquido 
pistolas firmando la guerra  
alacranes de pinzas en plata 

nubarrones de cemento tiñiendo la noche 

reyes sonriendo en cedes de oro 
actores grandiosos con botas gigantes 
lluvia de cuchillos y ratas 

pilas de libros abiertos sudando  

pantallas aplanadoras del control 
maíces en boca de esclavos 
pollitos haciendo la fila en el fuego 

artistas genoveses sumidos en cosmos 

basura en manos de tontos 
basurero lleno de obras de arte 
soledad humeante de alquitrán y alcohol.

viernes, 8 de junio de 2012


Lanzé una súplica hacía la inmensidad
pidiendo que las girnaldas se encendieran
y que las magnolias suspiraran sobre mi lecho

Algunas cuantas constelaciones recibieron el llamado
añadiendole una figuración cósmica a las hojas
y transformando su sentido hacía la eternidad.

Pasaron años sin que yo volviera a sentir la primavera,
y llegué a pensar que eran en vano mis palabras
que no valían las ventiscas que se fusionaban con mis pensamientos.

Hasta que un día escuché una melodía sentimental
que venía desde un albaricoque frondoso
lleno de dulces amarillentos y rojizos frutos

supé ver allí a un jilguero cantor
esperanzando al mundo con su entonación
ensoñada de gloria natural como improvisada desde el alma.

Entonces entendí que allí estaba la vida
que aquella súplica era devuelta con libertad
y esa fué la canción que se escuchó sin cesar.